Se profundiza la fragilidad del comercio porteño con más persianas bajas en la Ciudad
Aunque hacia el cierre del año se registró una leve corrección, la Ciudad de Buenos Aires terminó 2025 con un nivel de locales vacíos superior al de 2024, una señal persistente del deterioro que atraviesa el comercio minorista. La cantidad de negocios sin actividad —ya sea en venta, alquiler o directamente cerrados— aumentó un 26,9% interanual, reflejo de un consumo que no logra recuperarse y de una estructura de costos cada vez más difícil de sostener.
Según un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), en las principales arterias comerciales porteñas se contabilizaron 198 locales vacíos durante el último bimestre del año, frente a los 156 registrados en el mismo período de 2024. Si bien el dato muestra una mejora respecto de septiembre-octubre de 2025 —cuando se habían relevado 249 locales sin actividad, lo que implica una baja del 20,5%—, el panorama general continúa siendo preocupante.
Detrás de las cifras aparece un patrón claro: la caída del consumo golpea con mayor fuerza a los comercios más pequeños, que cuentan con escaso margen financiero para absorber aumentos de alquileres, servicios e impuestos. En ese contexto, muchos comerciantes optan por achicar superficies, relocalizarse en zonas más económicas o, directamente, bajar la persiana de manera definitiva.
El análisis de los locales ofrecidos específicamente en venta o alquiler refuerza esta tendencia. En el caso de los alquileres, se observó un incremento del 2,2% respecto del bimestre anterior y una suba del 9,5% en comparación con noviembre-diciembre de 2024, un indicador que evidencia la dificultad para reactivar la ocupación comercial.
El impacto no es homogéneo en toda la ciudad. Algunos corredores tradicionales mostraron una baja bimestral en la cantidad de locales vacíos, especialmente en tramos de las avenidas Santa Fe, Avellaneda, Córdoba, Rivadavia, Corrientes y Cabildo, que atraviesan barrios como Recoleta, Palermo, Flores, Caballito, Villa Crespo, Balvanera y Belgrano. Sin embargo, otras zonas siguen concentrando señales de alarma.
La avenida Pueyrredón, en sectores de Balvanera y Recoleta, y la peatonal Florida, en pleno Microcentro, registraron aumentos en la vacancia bimestral, consolidándose como áreas críticas. En particular, el Microcentro continúa mostrando las secuelas de un modelo comercial que aún no logra adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo y de trabajo, con más carteles de “se alquila” que tránsito de clientes.

