Excavar bajo el verde: el polémico avance de cocheras subterráneas en Núñez y Belgrano

La tradicional plaza Noruega en Belgrano seria una de las afectadas por el proyecto
Proyectos en el Parque de la Innovación y Plaza Noruega reavivan alertas por riesgos estructurales, impacto ambiental y falta de consenso vecinal

La iniciativa para construir estacionamientos subterráneos en el Parque de la Innovación, en Núñez, y en Plaza Noruega, en Belgrano, volvió a encender el debate público en la Ciudad de Buenos Aires. Presentados como soluciones modernas a la creciente demanda de espacios para vehículos, los proyectos avanzan envueltos en cuestionamientos técnicos, ambientales y sociales que ponen en duda su conveniencia.

En ambos casos, las obras implican excavaciones de gran escala en zonas urbanas densamente pobladas. Especialistas advierten que este tipo de intervenciones no solo altera de forma significativa la estructura del suelo, sino que también puede afectar napas freáticas, incrementar riesgos de filtraciones y comprometer la estabilidad de construcciones linderas. “No es simplemente hacer un pozo: se trata de intervenir en un sistema complejo que, si no se estudia con extrema rigurosidad, puede generar consecuencias irreversibles”, señalan ingenieros consultados.

El Parque de la Innovación, concebido originalmente como un polo de desarrollo científico y tecnológico con espacios verdes abiertos, enfrenta así una tensión entre su espíritu fundacional y el avance de infraestructura orientada al tránsito vehicular. En tanto, Plaza Noruega —un espacio tradicional de Belgrano— podría ver reducido su valor ambiental y recreativo, con la posible remoción de arbolado y la alteración del paisaje urbano.

Parque de Innovacion el otro lugar elegido para el proyecto de cocheras subterraneas

Vecinos y organizaciones barriales denuncian, además, falta de instancias de participación y transparencia en la planificación de las obras. Reclaman estudios de impacto ambiental independientes y audiencias públicas vinculantes antes de cualquier avance. “Se prioriza el auto por sobre el espacio público y la calidad de vida”, sostienen desde asambleas vecinales.

El argumento oficial se centra en la necesidad de ordenar el tránsito y reducir la congestión en superficie. Sin embargo, urbanistas críticos advierten que aumentar la oferta de estacionamiento en áreas ya saturadas puede, paradójicamente, incentivar aún más el uso del automóvil, profundizando el problema que se busca resolver.

Mientras las iniciativas continúan su curso administrativo, crece la preocupación por los efectos de excavar bajo espacios verdes en una ciudad donde el equilibrio entre desarrollo y sustentabilidad sigue siendo una deuda pendiente.

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