Más de 1.500 detenidos serán trasladados al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, construido por la Ciudad, en un proceso que también busca aliviar la situación de las comisarías y alcaidías porteñas
La cárcel de Villa Devoto comenzó a transitar el camino hacia su cierre definitivo. Este domingo 11 de octubre se inició el traslado gradual de los detenidos al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires, en una operación que marca un cambio histórico para el sistema de detención de la Ciudad.
La primera etapa movilizó a más de 300 internos y el procedimiento continuará por tandas, bajo un operativo coordinado entre las fuerzas de seguridad federales, porteñas y bonaerenses. El objetivo es trasladar a la totalidad de la población alojada en el penal, que funciona desde 1927. El inicio de la mudanza concreta un compromiso que lleva décadas de discusiones y reclamos vecinales. Sin embargo, el comienzo de los traslados no significa que la cárcel ya haya cerrado: la desocupación será progresiva y todavía debe completarse.
El destino es el Centro Penitenciario Federal VII de Marcos Paz, levantado sobre un predio de 80 hectáreas. El complejo cuenta con cuatro unidades de alojamiento de máxima seguridad y una capacidad prevista de 2.232 internos. La construcción estuvo paralizada durante cinco años y fue reactivada en diciembre de 2024 por el Gobierno porteño. La Ciudad financió y ejecutó las obras para entregar el establecimiento a la Nación, responsable del sistema penitenciario federal.
El traslado está a cargo de un comando unificado que planifica cada movimiento según el perfil de los detenidos y la evaluación de riesgos. La coordinación entre las distintas fuerzas busca garantizar la seguridad durante los recorridos y el ingreso al nuevo establecimiento. La operación no se limita a sacar a los presos de Villa Devoto. Una vez completado ese traslado, el plan contempla llevar a Marcos Paz a otros 350 detenidos alojados en comisarías y alcaidías de la Policía de la Ciudad que se encuentran a disposición de la Justicia nacional.
La medida apunta a liberar espacio en dependencias policiales que no fueron concebidas para alojamientos prolongados. De esta manera, el nuevo complejo tendrá un papel central tanto en el cierre del penal histórico como en la reorganización del sistema de detención.
¿Qué pasará con el predio de Villa Devoto?
La salida de los detenidos abre otra discusión: el futuro de los terrenos que ocupa la cárcel y su posible transformación urbana. La relocalización del penal se vincula con un proceso de recuperación del sector, que durante años estuvo condicionado por la presencia de una prisión dentro de la trama residencial.

La eventual reconversión del predio deberá contemplar los compromisos urbanísticos existentes, las necesidades del barrio y los mecanismos que se definan para su utilización. El cierre efectivo, además, dependerá de que se complete el traslado y se formalicen las decisiones administrativas correspondientes.
Tras casi 100 años de funcionamiento, la cárcel de Villa Devoto comienza así una etapa decisiva. El desafío será que el cambio no se limite al traslado de los detenidos, sino que también permita resolver problemas del sistema penitenciario y abrir una nueva perspectiva para el entorno urbano.




