Estacionar en Belgrano, Núñez y Colegiales: cada vez cuesta más encontrar lugar en la calle

La calle Mellian muy arbolada, tranquila, pero sin lugar para el estacionamiento
El crecimiento de la circulación, la presión sobre el espacio público y los cambios en la oferta de garajes profundizan un problema cotidiano en la Comuna 13
Mientras se debate la construcción de nuevas cocheras, surgen otras preguntas sobre cómo ordenar el tránsito y reducir la cantidad de autos en las zonas más congestionadas

Encontrar un lugar para estacionar en Belgrano, Núñez o Colegiales puede exigir varias vueltas a la manzana y terminar con el auto a varias cuadras del destino. La dificultad afecta a los residentes, pero también a quienes llegan para trabajar, hacer compras, asistir a actividades recreativas o participar de eventos que multiplican el movimiento en determinados sectores.

No se trata solamente de una percepción. Un informe sobre las preocupaciones vecinales de Belgrano, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociales de UADE junto con la Comuna 13 y difundido en junio de 2026, señaló que el 54% de los encuestados identificó el estacionamiento como uno de los principales problemas del barrio. El tránsito y la circulación fueron mencionados por el 44%.

El fenómeno se inscribe en una tendencia más amplia. Según el informe de Partición Modal 2024 del Observatorio de Movilidad y Seguridad Vial porteño, los viajes diarios en automóvil con origen o destino en la Ciudad pasaron de 1,81 millones en 2019 a 2,05 millones en 2024, un incremento cercano al 13%. A mayor cantidad de desplazamientos en auto, más presión sobre una superficie que no puede crecer indefinidamente. Además, los vehículos que circulan durante varios minutos buscando un lugar libre contribuyen a la congestión y suman emisiones contaminantes.

La transformación comercial y gastronómica de distintos sectores de la Comuna 13 incrementó el movimiento de vehículos. A eso se agregan las actividades educativas, recreativas y deportivas, así como los partidos y espectáculos multitudinarios en el entorno del estadio de River y el movimiento vinculado al Parque de la Innovación.

La oferta de estacionamiento también merece atención. La Cámara de Garajes, Estacionamientos y Actividades Afines estimó que en Buenos Aires quedan alrededor de 2.000 establecimientos y sostuvo que unos 1.500 fueron reconvertidos desde 1995. Aunque el dato corresponde a toda la Ciudad y no permite medir la pérdida de plazas en cada barrio, muestra una transformación que puede agravar las dificultades en las zonas de mayor demanda.

Las calles, además, deben distribuir su espacio entre autos estacionados, transporte público, carga y descarga, contenedores, rampas de accesibilidad y otros usos. En ese contexto, sumar lugares para estacionar no siempre es compatible con las demás necesidades de la vía pública. El desafío consiste en determinar qué requiere cada sector y cómo evitar que la falta de planificación termine afectando tanto la circulación como la actividad comercial y la calidad de vida de los residentes.

Estacionar en la Comuna 13 es todo un desafio
Más cocheras, ¿la solución?

La construcción de estacionamientos subterráneos en espacios públicos forma parte de las alternativas que impulsa la Ciudad. Sin embargo, ampliar la oferta no garantiza por sí solo una mejora del tránsito.

La ubicación resulta decisiva. Un estacionamiento disuasorio conectado con trenes, subtes y colectivos puede permitir que quienes llegan desde otros puntos de la región metropolitana dejen allí el auto y continúen el viaje en transporte público. En cambio, una cochera situada en una zona de alta demanda puede atraer nuevos desplazamientos si no se integra a una política más amplia.

En Belgrano, Núñez y Colegiales, la discusión debería contemplar las diferencias entre las áreas residenciales, los corredores comerciales y los sectores afectados por grandes eventos. También hace falta conocer cuántas cocheras existen, qué nivel de ocupación tienen y cómo varía la demanda según el día y el horario.

Sin esos datos, resulta difícil determinar si el problema principal es la falta de plazas, su distribución o la cantidad de vehículos que ingresan a determinadas zonas.

¿Restringir el ingreso según la patente?

Otra alternativa que merece ser evaluada es un sistema de circulación por días alternados, según la terminación par o impar de la patente. El objetivo sería reducir la cantidad de autos que ingresan a la Ciudad en las jornadas de mayor congestión.

Una medida de este tipo requeriría estudios previos y excepciones para servicios esenciales y situaciones justificadas. También habría que analizar su impacto sobre quienes viven en el conurbano y trabajan en la Comuna 13, así como el riesgo de que algunas familias incorporen un segundo vehículo para evitar la restricción.

Otra consecuencia posible sería trasladar parte de la demanda de estacionamiento a las calles cercanas a estaciones ferroviarias y de subte. Por eso, antes de implementar una restricción general, podría estudiarse una prueba piloto en determinados horarios y accesos, acompañada por mejoras en el transporte público y mecanismos que permitan medir sus resultados.

La propuesta no debe presentarse como una solución probada, sino como parte de una discusión más amplia sobre cómo reducir los viajes en auto que pueden reemplazarse por otras alternativas.

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