Habrá controles en pasos bajo nivel, puentes, desagües y estaciones de bombeo
Buenos Aires se prepara para una temporada de tormentas que podría estar marcada por el fenómeno de El Niño. Ante la posibilidad de lluvias por encima de los valores normales, tormentas fuertes, ráfagas y acumulaciones de agua en períodos muy cortos, el Gobierno porteño puso en marcha un Plan de Acción preventivo y de respuesta que abarcará las 15 comunas.
El dispositivo contempla el seguimiento de 177 puntos considerados estratégicos o de riesgo, entre ellos pasos bajo nivel, puentes, estaciones de bombeo, desagües, calles y sectores susceptibles de sufrir anegamientos. El objetivo es anticiparse a los efectos de los temporales y acelerar la respuesta ante eventuales complicaciones en la vía pública y el tránsito.
El plan será coordinado por Defensa Civil desde el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) porteño y se pondrá en funcionamiento de manera escalonada, de acuerdo con la evolución del fenómeno y las alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). La primera instancia corresponde al denominado “Apresto y recorrido preventivo”, durante el cual se realiza un seguimiento de la evolución de la tormenta y se intensifica el monitoreo territorial.
Ante una alerta amarilla de alto impacto, se profundizan las tareas de vigilancia. Si el SMN eleva el nivel a alerta naranja, se dispone el desplazamiento de equipos hacia los 177 puntos previamente identificados. En caso de una alerta roja, el operativo puede ampliarse y sumar nuevos puntos de cobertura de acuerdo con las condiciones que se registren en cada zona. El director del Plan también puede elevar el nivel de activación aunque la alerta meteorológica no haya cambiado, si las mediciones de los arroyos, los Avisos a Corto Plazo del SMN o la información obtenida directamente en territorio indican que existe un riesgo mayor.
El despliegue territorial estará compuesto por 83 puntos fijos, ubicados principalmente en pasos bajo nivel y puentes, y otros 94 puntos dinámicos, destinados al control de desagües, estaciones de bombeo y posibles anegamientos. Cada punto contará con un informante calificado encargado de comunicar en tiempo real la situación del lugar. De esta manera, el Centro de Operaciones de Emergencias podrá disponer de información actualizada y coordinar el desplazamiento de los recursos necesarios.
El operativo articula a 10 organismos del Gobierno porteño, entre ellos Defensa Civil, Bomberos de la Ciudad y Bomberos Voluntarios, Policía de la Ciudad, Tránsito, Orden Público, Hidráulica, Competencias Comunales, Fiscalización, Economía Social y AUSA. La intención es que la respuesta frente a una tormenta no dependa solamente de la intervención posterior al anegamiento, sino de una estrategia que permita detectar anticipadamente los puntos donde pueden aparecer dificultades.
Obras hidráulicas: qué se hizo en los últimos años
El nuevo dispositivo de prevención se suma a las obras ejecutadas sobre la infraestructura pluvial porteña. Desde el comienzo de la gestión de Jorge Macri, según informó el Gobierno de la Ciudad, se realizaron 64 obras de ampliación, adecuación, reparación y limpieza de la Red Pluvial y del Plan Hidráulico, con la incorporación de más de 13.000 metros lineales de nuevos conductos.
Entre las obras recientemente terminadas se encuentran los túneles aliviadores Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz, que permiten mejorar el drenaje en el área del Parque Saavedra y la avenida Cabildo. También se amplió el reservorio del Parque Sarmiento, cuya capacidad de almacenamiento equivale aproximadamente a 100 piletas de natación olímpicas. En el sur porteño, en tanto, las inversiones se concentran en las cuencas de los arroyos Cildañez y San Pedrito, con obras destinadas a reducir el riesgo de anegamientos en sectores de Flores, Parque Avellaneda, Villa Lugano y Villa Soldati.
El fenómeno de El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones de precipitaciones en distintas regiones. Para el centro y noreste de la Argentina, las previsiones apuntan a la posibilidad de lluvias superiores a lo normal, además de tormentas con ráfagas y episodios de precipitaciones intensas capaces de descargar grandes cantidades de agua en lapsos muy breves.
El impacto sobre Buenos Aires no depende solamente de la cantidad total de lluvia. Un factor determinante es la velocidad con la que se acumula el agua y la capacidad del sistema pluvial para absorberla. A esto se suma un fenómeno que puede complicar todavía más la situación: las sudestadas, que pueden provocar un efecto de “tapón” sobre el Río de la Plata y dificultar el escurrimiento del agua hacia el río. Por eso, el monitoreo de sumideros, desagües, estaciones de bombeo y sectores bajos adquiere especial importancia durante los episodios de mayor intensidad.
Belgrano y Núñez, dentro del esquema de prevención
Para los vecinos de Belgrano y Núñez, el despliegue tiene particular importancia por la presencia de numerosos corredores de tránsito, pasos bajo nivel y sectores vinculados a la cuenca del arroyo Medrano. Las obras de los túneles aliviadores Ciudad de la Paz y Crisólogo Larralde, junto con el sistema de reservorios y conductos, forman parte de las intervenciones destinadas a mejorar la capacidad de drenaje de esta zona.
Sin embargo, el Gobierno porteño plantea que la estrategia debe ser integral: infraestructura hidráulica, monitoreo meteorológico, presencia territorial y capacidad de respuesta coordinada. La temporada de tormentas pondrá a prueba ese esquema. Con 177 puntos identificados y un operativo que puede ampliarse en tiempo real, la Ciudad busca que la próxima lluvia intensa no encuentre a Buenos Aires simplemente reaccionando, sino preparada para anticiparse al impacto.




