El debate sobre seguridad, inteligencia artificial y el futuro del tránsito porteño ya comenzó
Los autos que circulan por las calles de Buenos Aires todavía necesitan de un conductor al volante, pero la Ciudad ya comenzó a preparar el terreno para una transformación que podría cambiar esa realidad. El Gobierno porteño estableció hace dos semanas el primer marco normativo para probar vehículos autónomos sin intervención humana en la vía pública, una tecnología que ya avanza en distintas ciudades del mundo.
El tema volvió a estar en agenda durante una reunión encabezada por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, en la que se analizaron las nuevas estrategias de movilidad junto a Mois Navon, uno de los especialistas internacionales más reconocidos en el desarrollo de vehículos autónomos y en los desafíos que plantea la inteligencia artificial. El encuentro se realizó en Núñez, en un contexto particularmente vinculado con la innovación tecnológica a través del Parque de Innovación.
La normativa permite que empresas, universidades, centros de innovación y otras instituciones puedan solicitar autorización para desarrollar experiencias piloto con vehículos autónomos. Pero no se trata de una autorización para que estos vehículos comiencen a circular libremente por las calles porteñas. Las pruebas deberán realizarse bajo un esquema de zonas, horarios y condiciones previamente aprobadas por la autoridad competente.
Además, quienes lleven adelante los proyectos deberán cumplir requisitos técnicos, operativos y de seguridad, informar cualquier incidente, presentar informes sobre las experiencias y asumir la responsabilidad por los daños que eventualmente puedan producirse. El Gobierno porteño también tendrá a su cargo auditorías y controles durante las pruebas. De esta manera, Buenos Aires busca avanzar en la incorporación de una tecnología que plantea enormes oportunidades, pero también interrogantes sobre seguridad vial, infraestructura, responsabilidad ante accidentes y convivencia con peatones, ciclistas, motociclistas y vehículos conducidos por personas.

Durante la reunión, Navon compartió experiencias internacionales y analizó junto al Gobierno porteño distintos modelos de implementación y los desafíos que deberán enfrentar las ciudades que incorporen vehículos autónomos. El especialista fue ingeniero jefe de Mobileye, la compañía tecnológica israelí especializada en sistemas de asistencia a la conducción y vehículos autónomos. Allí participó del desarrollo del chip que se convirtió en una pieza clave para la evolución de esta tecnología.
Mobileye fue posteriormente adquirida por Intel en una operación valuada en US$15.300 millones y se convirtió en uno de los principales referentes mundiales del sector. La tecnología desarrollada por la compañía está presente actualmente en millones de vehículos alrededor del mundo, lo que convirtió a Navon en una de las voces de referencia para analizar tanto el potencial como los riesgos de la conducción autónoma.
Uno de los puntos destacados durante el encuentro fue que la discusión sobre los vehículos autónomos no puede limitarse al funcionamiento de los sensores, los chips o la inteligencia artificial. Navon también puso el foco en la dimensión ética que deberá acompañar el desarrollo de estas tecnologías y en la necesidad de anticipar los problemas que podrían aparecer a medida que su utilización se extienda.
Para Buenos Aires, el desafío implica mucho más que incorporar nuevos vehículos. Una eventual expansión de la movilidad autónoma podría obligar a repensar la infraestructura urbana, la regulación del tránsito, los sistemas de transporte y los servicios públicos. La pregunta que empieza a plantearse es, entonces, cómo preparar una ciudad diseñada durante décadas alrededor de una figura central: el conductor humano.
Núñez, como escenario de la innovación
El encuentro tuvo como escenario el barrio de Núñez, donde funciona el Parque de Innovación, uno de los espacios que la Ciudad impulsa como punto de encuentro entre startups, empresas tecnológicas, universidades y centros de investigación. El objetivo es vincular conocimiento, talento, inversión y nuevas oportunidades de desarrollo tecnológico. En la reunión también participaron el ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua; el director ejecutivo del Parque de Innovación, Yamil Santoro; y la subsecretaria de Relaciones Internacionales, Ana Ciuti.

La habilitación de pruebas de vehículos autónomos marca así un primer paso. Por ahora, los autos sin conductor no tendrán vía libre por las calles porteñas: deberán demostrar que pueden hacerlo de manera segura, dentro de ámbitos y condiciones definidos por el Gobierno. Pero la decisión deja una señal clara: Buenos Aires ya comenzó a prepararse para una movilidad en la que la inteligencia artificial podría ocupar el lugar que durante más de un siglo estuvo reservado exclusivamente al conductor.

