Una propuesta que busca recuperar el interés por los relatos literarios entre los chicos de 2 a 5 años
En el Instituto Hansen, en Núñez, leer un cuento dejó de ser simplemente sentarse a escuchar una historia. Cada quince días, las salas de 2 a 5 años se transforman para recibir nuevos relatos: aparecen carpas, alfombras, biombos y proyecciones, mientras docentes, familias y alumnos de los últimos grados se convierten en narradores.
La experiencia se llama “#ElijoLeer” y llevó al Instituto Hansen a convertirse en una de las escuelas finalistas del Premio Docentes de la Ciudad 2026, un reconocimiento que distingue proyectos innovadores desarrollados por equipos educativos porteños. La iniciativa nació a partir de una preocupación concreta: recuperar el interés de los chicos por los libros y los relatos literarios, frente a una realidad en la que muchas veces la lectura compite con las pantallas y otros estímulos digitales.
La propuesta comienza antes de cada jornada. Cada quince días se presentan tres o cuatro cuentos, historias o poemas y son los propios chicos quienes eligen cuál quieren escuchar. Después llega el momento de encontrarse con el relato. Los distintos espacios de la escuela son ambientados especialmente para cada historia. Una carpa, una alfombra, un biombo o una proyección pueden convertirse en parte de ese universo imaginario que acompaña la narración.
La ambientación busca que los chicos no sean solamente espectadores, sino que puedan entrar en contacto con la historia a través de diferentes estímulos y formas de narración. Un cuento puede ser presentado con su texto tradicional, en formato digital, acompañado por títeres o incluso con sonidos especialmente preparados para la ocasión.
Uno de los aspectos que fue enriqueciendo la experiencia es la incorporación de nuevas voces. Además de las docentes del Nivel Inicial, participan secretarias, familias, docentes de primaria y alumnos de 6.º y 7.º grado, que se suman a las jornadas como narradores. De esta manera, los chicos tienen la posibilidad de escuchar diferentes voces y descubrir distintas maneras de contar una misma historia.
El proyecto está a cargo de la directora del Instituto Hansen, Silvia Saraceno, junto con el equipo docente integrado por Miriam Carancini, Lucía Ayelén Romero y Mónica Antonio. La propuesta también generó un vínculo entre los distintos niveles de la institución y amplió la participación de las familias en las actividades escolares.

Recuperar el placer de escuchar un cuento
El objetivo de “#ElijoLeer” no es solamente fomentar la lectura. También busca recuperar algo tan sencillo como el placer de escuchar una historia. La escuela tomó como punto de partida una situación cotidiana: el desafío de mantener la atención de los chicos frente a un relato en un contexto atravesado por dispositivos digitales.
La respuesta fue volver a poner al libro y a la narración oral en el centro, pero utilizando recursos que permitan construir una experiencia atractiva para los más pequeños. Elegir el cuento, preparar el espacio, escuchar diferentes voces, observar una proyección, interactuar con títeres o descubrir sonidos son distintas formas de acercarse a la literatura.
El trabajo desarrollado en Núñez fue seleccionado entre los proyectos finalistas del Premio Docentes de la Ciudad 2026. Los ganadores se conocerán el 9 de septiembre, durante una ceremonia que se realizará en el Salón Dorado del Teatro Colón. El premio es una iniciativa del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y forma parte del Plan Estratégico Buenos Aires Aprende 2024-2027.
Su objetivo es reconocer el trabajo comprometido de equipos docentes que, mediante proyectos colaborativos, generan mejoras en las trayectorias educativas y en los aprendizajes de sus estudiantes. También busca visibilizar experiencias innovadoras para que puedan ser conocidas y replicadas en otras escuelas, además de fortalecer el vínculo entre las instituciones educativas y sus comunidades.
En el caso del Instituto Hansen, el reconocimiento pone en valor una propuesta que parte de una idea sencilla: volver a despertar en los chicos el deseo de escuchar un cuento. Y en esta escuela de Núñez, ese objetivo se construye cada quince días entre alfombras, carpas, títeres, distintas voces y, sobre todo, muchas historias por descubrir.

