La Ciudad transformó 50 hoteles para pacientes con Covid-19

Un jueves de julio en la Ciudad de Buenos Aires. A solo media cuadra de Corrientes y Montevideo, en pleno centro, un equipo del gobierno porteño trabaja con ritmo sincronizado. La transformación de un hotel en un nuevo establecimiento extrahospitalario para pacientes Covid-19 leves no puede demorar más de 72 horas, las instalaciones ya pasaron la revisión técnica del equipo de bioseguridad, se definieron las zonas exclusivas Covid y las áreas por donde transitará el resto del personal.

Mientras el equipo de médicos y enfermeros realiza el inventario de los insumos, el personal de limpieza y desinfección se está cambiando en su sector. Ya se capacitaron todas las personas que estarán a cargo de distribuir alimentos, también los del sector administrativo que dan el alta a los pacientes por sistema y el personal de mantenimiento. El jefe de hotel ya realizó una recorrida exhaustiva. En breve, comenzarán a llegar los nuevos pacientes, la adrenalina recorre el cuerpo de todos los presentes.

“Cada hotel que sumamos son más camas disponibles en los hospitales. Y esto es fruto del esfuerzo que vienen haciendo todos los vecinos cumpliendo con la cuarentena y con las medidas que les vamos proponiendo: cada día que ganamos en esta pandemia sirve para estar mejor preparados”, señala Felipe Miguel, Jefe de Gabinete de Ministros porteño. “La situación de dar de alta un hotel es plenamente satisfactoria para todo el equipo porque nos permite ofrecer alojamiento a quienes más lo necesitan, y a la vez cortar la cadena de contagios”, afirma Facundo Carrillo, secretario de Atención Ciudadana. Y explica: “Junto al Ministerio de Salud estamos llevando esta tarea, los pacientes reciben atención médica y psicológica, cuatro comidas al día y la contención necesaria para transitar de la mejor manera los días en el hotel”.

La transformación del hotel en un centro extrahospitalario para pacientes con Covid-19 es un proceso que comienza entre 48 y 72 horas antes de que llegue el primer paciente. Requiere un trabajo coordinado entre las áreas de turismo, operaciones, logística, mantenimiento, bioseguridad y el equipo médico, entre otros.

La primera tarea es la selección de los hoteles, realizada en conjunto por el ente de turismo y el ministerio de Salud de la Ciudad. “El apoyo de los hoteles a nuestra estrategia de aislamiento de repatriados y pacientes con cuadros leves viene siendo fundamental para evitar una mayor propagación del virus. Esto demuestra un compromiso muy grande por parte del sector para afrontar la emergencia sanitaria”, cuenta Camila Suárez, Directora Ejecutiva del Ente de Turismo de la Ciudad.

“Realizamos una clasificación de los hoteles de acuerdo a la infraestructura que presentan, buscamos que la planta física garantice tener los valores necesarios de bioseguridad para manejarnos con pacientes”, explica Daniel Jayat, quien junto a otros profesionales del ministerio de Salud intervienen en la selección y adaptación de los establecimientos.

“Cuando llegamos a un hotel lo primero que hacemos es la delimitación de las zonas y el cerramiento del área de ingreso al establecimiento, de acuerdo con el protocolo, para asegurar que se cumpla el distanciamiento correspondiente entre el personal y los pacientes”, relata Rocío Marochi, politóloga de 36 años que desde el 20 de marzo integra el equipo operativo de puesta en marcha de los hoteles.

El equipo de bioseguridad define cuales son los espacios en los que cada una de las personas va a realizar sus tareas y las áreas destinadas para el personal de catering y limpieza. También delimita el lugar por donde ingresan los pacientes al hotel y se dirigen a sus habitaciones.

En la recepción del hotel, se coloca un nylon o una mampara que servirá para separar el espacio donde se recibirá a los pacientes de forma segura. Los médicos y el personal del hotel permanecerán detrás de este separador. Allí los pacientes, una vez habilitado el hotel ingresan, se identifican, completan su ficha de admisión y suben a su habitación. El recorrido se repetirá en el momento del egreso.

“Mientras trabajan los profesionales de bioseguridad, ingresa el equipo de voluntarios encargados de gerenciar el hotel. Se los capacita con  relación a los protocolos y al uso del sistema informático de ingresos y egresos de pacientes. Y se empiezan a preparar las habitaciones para recibir a los vecinos con Covid”, cuenta Rocío.

De las habitaciones se retira todo lo estético y se incorporan elementos que los hoteles convencionales no tienen como tachos especiales para los desechos patogénicos con bolsas de color rojo y  se coloca uno en cada piso para poder asegurar que esos desechos no circulen por todo el hotel.

En esta etapa, se verifica cada detalle de las habitaciones y el hotel. Desde el funcionamiento de la conexión a Internet, la iluminación, los ascensores, el sistema de aire, la calefacción, el agua fría y caliente, los servicios sanitarios, y la televisión hasta que los controles remotos tengan pilas.

Una vez que todo está chequeado se colocan el cobertor del colchón, las sábanas, el toallón  y los implementos de higiene básicos.

La idea al elaborar los protocolos es tener procesos estandarizados que sirvieran para asegurar el funcionamiento de manera similar en todos los establecimientos. En todos los hoteles se hacen las mismas actividades; pero hay adaptaciones en cada hotel en relación, por ejemplo, a las áreas que se usan para el desecho de los implementos de seguridad y las zonas por donde pasan o donde se reciben a los pacientes en su ingreso al hotel.

Uno de los elementos que se incorporó por protocolo a todos los hoteles es un banquito en la puerta de cada habitación. A través de este, se realiza cualquier intercambio material entre los huéspedes y los equipos que trabajan en el hotel. Por ejemplo, el equipo de catering deja la comida en su superficie y el de limpieza, el kit de higiene de la habitación. El banco evita de esta forma que se produzca una costumbre tan arraigada como peligrosa en tiempos de pandemia: la interacción física entre los pacientes y los voluntarios.

Si bien el paciente está aislado físicamente en la habitación, mantiene una comunicación constante tanto con el personal médico, que a través de llamadas periódicas realiza el seguimiento de su cuadro clínico, como con el equipo de voluntarios del hotel, con quienes permanece en contacto para resolver sus necesidades diarias.

 

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