Microcentro el nuevo barrio porteño

Con beneficios impositivos el gobierno porteño busca reconvertir los edificios de oficinas en viviendas

Decenas de carteles de ventas, calles desiertas y edificios tapiados, esta es la nueva postal del Microcentro porteño. La zona céntrica no volverá a ser lo que fue, pero desde el ejecutivo, apuestan a que se convierta en un espacio de usos múltiples en donde convivan, residencias, hoteles y oficinas. Los proyectos ya están en marcha y se espera que el próximo año muchos de ellos se conviertan en hechos.

El plan que se lanzo el año pasado, apunta a la reactivación de una de las zonas que más sufrió durante la pandemia, incentivando actividades económicas estratégicas mediante el otorgamiento de beneficios impositivos a quienes realicen inversiones allí.

El Microcentro busca reconvertirse en una zona de viviendas

El área delimitada entre las Avenidas Santa Fe, Crucero General Belgrano, Del Libertador, Leandro N. Alem, Paseo Colón, Bernardo de Irigoyen, Belgrano y Carlos Pellegrini tiene hoy en promedio el 60% de sus terrenos ocupados por oficinas.

La ley, que ya está reglamentada, busca fomentar las viviendas en el Microcentro. En los proyectos de reconversión lo que se hace es eximir de Ingresos Brutos a quien cambie de uso. Es decir pasar de un edificio de oficinas a uno de vivienda. De hecho, desde el Gobierno de la Ciudad prevén que muchos de esos proyectos, el año que viene estén aprobados y en proceso de reconversión.

Si bien aún no hay nada en concreto, algunos edificios emblemáticos del Microcentro están a pasos de reconvertirse a las nuevas necesidades pos Covid. Uno de los elegidos el Tornquist es uno de los edificios más emblemáticos de la city porteña, considerado una joya arquitectónica, el mismo fue realizado por el arquitecto Alejandro Bustillo, el mismo que proyectó el Hotel Llao Llao de Bariloche, el Hotel Provincial de Mar del Plata y el Banco Nación a pedido del empresario Ernesto Tornquist, que quería un lugar imponente para establecer la casa central de su banco y la biblioteca que lleva su nombre.

Inaugurado en 1928, fue uno de los primeros de la ciudad que contó con sistema de aire acondicionado central, cocheras para 45 automóviles, ascensores de alta velocidad y cañerías neumáticas de distribución y recolección de correo. Ahora se prevé que el edificio se convierta también en residencial, en busca de propietarios que valoren su patrimonio histórico.

Más de Miguel Ángel Cataudella
Palo borracho o chorisia speciosa
¿Por qué hay menos ejemplares en las calles porteñas?
Leer más
Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *