La Línea D vuelve a mirar hacia el norte: terminarán la cochera de Congreso de Tucumán y queda atrás el sueño de llegar a Saavedra

La infraestructura pendiente bajo la avenida Cabildo será finalmente completada. La ampliación de la cochera-taller permitirá mejorar la capacidad operativa de la Línea D
La decisión también marca un cambio definitivo respecto de los antiguos proyectos para prolongar el subte hacia Manuela Pedraza y Puente Saavedra

La infraestructura de la Línea D que durante años quedó escondida bajo la avenida Cabildo vuelve a ponerse en marcha. Subterráneos de Buenos Aires adjudicó la terminación de la cochera-taller de Congreso de Tucumán, una obra iniciada hace más de una década y que permaneció inconclusa durante años. La contratación quedó en manos de la UTE integrada por OSP y Miavasa, luego de un proceso licitatorio en el que habían participado dos oferentes.

Para los usuarios de la Línea D, el dato puede parecer lejano porque buena parte de las tareas se desarrollará en sectores que no están a la vista. Sin embargo, se trata de una obra vinculada directamente con la capacidad de operación, guarda y mantenimiento de las formaciones que utilizan diariamente miles de pasajeros, especialmente en el corredor que atraviesa Palermo, Belgrano y Núñez.

La ampliación de la cochera-taller fue concebida originalmente en 2011 y comenzó a ejecutarse entre 2014 y 2015. El proyecto avanzó en buena parte de sus estructuras principales, pero quedó paralizado antes de completar las instalaciones necesarias para ponerlo en funcionamiento. Ahora SBASE decidió retomar la obra mediante una nueva licitación.

El proyecto se desarrolla bajo la avenida Cabildo, inmediatamente después de la estación Congreso de Tucumán y en dirección a Manuela Pedraza. La documentación técnica establece que gran parte de las estructuras principales ya se encuentran construidas, por lo que la intervención actual apunta a completar todo aquello que falta para poner en servicio el conjunto.

No se trata, por lo tanto, de construir una nueva estación ni de prolongar el túnel para incorporar pasajeros: el objetivo inmediato es terminar una infraestructura destinada al funcionamiento de la propia línea. Los trabajos comprenden distintos componentes de infraestructura ferroviaria. Entre ellos se encuentra la terminación de las vías y la adecuación de las fosas de mantenimiento, además de pavimentos interiores, estructuras, pasarelas y elementos necesarios para el funcionamiento del taller.

También se ejecutarán instalaciones eléctricas y de potencia, sistemas de comunicaciones, ventilación, una salida de emergencia y distintos espacios técnicos y de servicio. La intervención contempla además trabajos sobre los sectores de cochera y taller que ya se encuentran operativos, con adecuaciones y mejoras destinadas a integrar las instalaciones existentes con la ampliación. En términos simples, el objetivo es convertir un espacio que durante años quedó a medio terminar en una pieza plenamente utilizable de la infraestructura de la Línea D.

La obra será financiada parcialmente con recursos provenientes del crédito otorgado por el Banco Europeo de Inversiones para la modernización de la Línea D. El financiamiento internacional forma parte de un programa más amplio de actualización de la infraestructura de esta línea, que durante los últimos años incorporó diferentes intervenciones relacionadas con señalamiento, energía, accesibilidad y otras instalaciones. En este caso, la diferencia es que la obra se encuentra fuera del área visible para el pasajero.

La estación Congreso de Tucuman fue construida no como terminal de la linea D sino como parte de la prolongación a Puente Saavedra

La nueva infraestructura permitirá disponer de mayor espacio operativo y mejorar las condiciones para el mantenimiento de las formaciones. En una línea que conecta buena parte del eje norte de la Ciudad con el centro porteño, contar con instalaciones de apoyo adecuadas resulta tan importante como mantener en condiciones las estaciones. Para los vecinos de Belgrano y Núñez, además, existe una particularidad: Congreso de Tucumán es la actual terminal de la Línea D y concentra diariamente una parte importante de los movimientos de pasajeros del norte porteño.

Pero la terminación de la cochera tiene otra lectura, esta vez relacionada con la historia de la expansión del subte. Cuando Congreso de Tucumán fue inaugurada en abril de 2000, la estación no había sido concebida necesariamente como el punto final de la Línea D. Durante años se mantuvo abierta la posibilidad de continuar la traza por debajo de Cabildo. Entre las alternativas estudiadas aparecían una estación en el área de Manuela Pedraza o Juana Azurduy, otra en las proximidades de Ruiz Huidobro y finalmente una llegada hasta Puente Saavedra y la avenida General Paz.

La idea tenía una lógica evidente: extender el subte hacia uno de los sectores más densamente poblados y transitados del corredor norte y acercar la red a uno de los principales accesos entre la Ciudad y el conurbano. Incluso la propia concepción de la cochera contemplaba aquella posibilidad. Los documentos técnicos de comienzos de la década del 2000 señalaban que la infraestructura había sido pensada de manera que pudiera adaptarse a una futura prolongación de la Línea D hacia Manuela Pedraza o, eventualmente, hasta Puente Saavedra.

La terminación de la cochera representa ahora un cambio de etapa. En lugar de preparar la infraestructura existente para una futura extensión de la línea, la Ciudad está completando y poniendo en funcionamiento el complejo que se encuentra al final de la traza actual. Es una diferencia importante. Durante décadas, el norte de la Línea D fue presentado como un territorio posible para el crecimiento de la red. El proyecto de llegar a Puente Saavedra apareció en diferentes momentos, junto con propuestas para incorporar nuevas estaciones.

Hoy la prioridad es otra: hacer plenamente operativo el sistema que ya existe. Eso no significa que la demanda de una extensión haya desaparecido. El corredor de Cabildo continúa concentrando tránsito, actividad comercial, transporte público y conexiones con el área metropolitana. Pero la infraestructura que se está terminando responde a una estrategia diferente. La Línea D consolida su terminal en Congreso de Tucumán y mejora las instalaciones que permiten operar desde allí.

Para los vecinos, el beneficio de una obra de estas características no necesariamente se mide por una nueva estación. La mejora está vinculada con la infraestructura que permite que el servicio pueda funcionar con mayor respaldo técnico y operativo. La Línea D es una de las principales conexiones subterráneas del eje norte de la Ciudad. Desde Congreso de Tucumán atraviesa Belgrano, Palermo y el centro porteño hasta Catedral.

Por eso, cualquier intervención destinada a mejorar las instalaciones de guarda, mantenimiento, energía y circulación interna de los trenes tiene una relación directa con la confiabilidad del sistema. La cuestión central será, ahora, que una obra iniciada hace más de una década pueda finalmente atravesar su última etapa sin nuevas interrupciones.

La estación Congreso de Tucumán seguirá siendo, por ahora, la última estación de la Línea D. Pero debajo de la avenida Cabildo quedará finalmente terminada una infraestructura que fue pensada hace más de quince años y que, durante mucho tiempo, quedó como testimonio de una expansión que nunca llegó. Para Belgrano y Núñez, el desafío pasa ahora por comprobar cuánto de esa infraestructura pendiente puede traducirse en un servicio más sólido y con mejores condiciones operativas. La obra empieza donde termina la línea: bajo Cabildo, en el mismo lugar donde alguna vez se imaginó que el subte seguiría hacia Saavedra.

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