La Pagoda China que Belgrano podría recuperar: la historia detrás de una pieza perdida del Barrio Chino

Modelo de Pagoda que se instalaría en el barrio Chino
La Legislatura porteña convocó a una audiencia pública para analizar su reinstalación junto al Arco Chino y los leones de piedra
El proyecto busca reconstruir la unidad de un conjunto que nació como símbolo de la comunidad china en Buenos Aires y que quedó incompleto después del retiro de la pagoda

Hay una pieza que falta en una de las postales más reconocibles de Belgrano. Frente a la estación Belgrano C, donde Arribeños se encuentra con Juramento, el Arco Chino marca desde hace años una de las entradas al tradicional Barrio Chino. A sus pies, los leones de piedra completan la escena. Pero hubo un tercer elemento que durante un tiempo formó parte de ese conjunto: una Pagoda China que ahora podría volver a su lugar.

La posibilidad quedó formalmente planteada en la Legislatura porteña. El expediente 2348-D-2026 propone aceptar la donación de la estructura realizada por la Asociación Unificación Pacífica China en Argentina, reinstalarla en las inmediaciones de Arribeños y Juramento y declarar como integrantes del Patrimonio Cultural de la Ciudad a la pagoda, el Arco Chino y los tradicionales leones de piedra.

El proyecto ya superó una instancia legislativa inicial y derivó en una audiencia pública que se realizará el 4 de noviembre a las 13, en la Legislatura porteña, bajo modalidad mixta. La misma debe ser publicada por ley en varios medios integrantes del Registro de Medios vecinales de la Ciudad de Buenos Aires cuyo radio de influencia concuerde con la ubicacion del evento, en este caso la Comuna 13 y no en medios de otras comunas como sucedio en este caso. La inscripción estará abierta entre el 5 y el 29 de octubre a las 17.

La historia de este conjunto tiene un antecedente legislativo de casi dos décadas. En 2007, la Legislatura aceptó mediante la Ley 2606 la donación de una arcada realizada por la Asociación Unificación Pacífica China en Argentina, que debía ser emplazada sobre Arribeños, entre Juramento y Mendoza. La norma incluso tuvo que modificar aspectos de la regulación urbanística del sector para hacer posible su instalación.

La colocación del Arco Chino finalmente se concretó en 2009, después de un proceso en el que participaron obreros y técnicos argentinos y asesores provenientes de la comunidad china. Desde entonces, la estructura pasó a convertirse en una referencia visual del Barrio Chino y en una de las imágenes características de Belgrano. La pagoda, sin embargo, siguió otro recorrido.

Los leones de piedra de la calle Arribeños – Foto: MAC

De acuerdo con los fundamentos del proyecto que ahora analiza la Legislatura, originalmente formaba parte del mismo conjunto arquitectónico y se encontraba frente al Arco Chino, en el sector próximo a la estación Belgrano C. Distintas intervenciones urbanísticas terminaron provocando su retiro, alterando la composición que había sido concebida como una unidad.

Uno de los aspectos que el proyecto pone en discusión es precisamente qué representa la pagoda. La propuesta no la considera simplemente una estructura ornamental para completar una postal turística, sino parte de una historia comunitaria. En su interior conserva una placa conmemorativa con los nombres de instituciones, empresas, familias y particulares que participaron de la donación original. Para los autores del proyecto, ese elemento constituye un registro material del aporte de la comunidad china a la vida social, cultural y económica de Buenos Aires y particularmente de Belgrano.

El propio Barrio Chino también tiene una historia relativamente reciente. Su desarrollo se consolidó a partir de la inmigración taiwanesa y de la instalación progresiva de comercios, instituciones y espacios religiosos en el entorno de Arribeños y Montañeses. Con el tiempo, esa concentración comercial y cultural convirtió al sector en uno de los principales puntos de referencia de la diversidad cultural porteña. Por eso, la discusión que llegará a la Legislatura no se limita al lugar que ocupará una construcción.

También plantea qué elementos forman parte de la memoria urbana de un barrio y qué sucede cuando una intervención sobre el espacio público modifica un conjunto que había sido pensado como una unidad. El proyecto propone que la Pagoda China sea incorporada formalmente al Patrimonio Cultural porteño junto con el Arco Chino y los leones de piedra. También establece que su mantenimiento, conservación y preservación queden bajo responsabilidad del organismo porteño competente en materia de espacio público.

La audiencia pública será, por lo tanto, una instancia para discutir algo más que la aceptación de una donación. Será la oportunidad para que vecinos, organizaciones y ciudadanos puedan expresarse sobre la recuperación de un conjunto que forma parte de la identidad contemporánea de Belgrano. Casi veinte años después de aquella ley que permitió levantar el Arco Chino, la Ciudad vuelve a discutir qué lugar quiere darle a ese paisaje urbano. Esta vez, la pregunta es si la postal puede recuperar la pieza que perdió.

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