Operativos contra la doble fila: la Ciudad busca revertir un hábito que ya colapsa el tránsito

La doble fila genera un caos vehicular
Con advertencias por altavoz y controles diarios, el gobierno porteño apunta a cambiar una práctica extendida tras la pandemia que genera demoras, riesgos y conflictos viales

La Ciudad de Buenos Aires puso en marcha una serie de operativos diarios para combatir la doble fila en barrios clave como Recoleta, Palermo, Belgrano, Caballito y Once, en un intento por desarticular una conducta que se volvió habitual y que hoy impacta de lleno en la circulación urbana.

El dispositivo incluye una modalidad llamativa: vehículos equipados con parlantes que, al estilo “chatarrero”, emiten advertencias para que los conductores retiren sus autos mal estacionados. La iniciativa busca, en primera instancia, evitar sanciones y generar un cambio de comportamiento en la vía pública.

Detrás de la medida subyace un problema más profundo. Tras la pandemia, la doble fila dejó de ser una infracción ocasional para convertirse en una práctica extendida en distintos puntos de la Ciudad. En algunas zonas, ya es común observar largas hileras de vehículos detenidos, autos estacionados en paralelo a decks gastronómicos e incluso conductores que permanecen dentro de bares o restaurantes mientras sus vehículos obstruyen el tránsito con las balizas encendidas.

Según datos oficiales, en el último mes se realizaron más de 4000 advertencias y se labraron unas 150 actas en el marco de este nuevo esquema de control permanente. Desde el gobierno porteño advierten que incluso una detención breve puede desencadenar bocinazos en cadena, maniobras peligrosas y demoras que afectan a varias cuadras.

El operativo se estructura en dos etapas. Primero, los agentes de tránsito emiten una señal sonora; si no hay respuesta, anuncian la patente del vehículo a través de un altavoz, permitiendo que el conductor escuche el aviso incluso si se encuentra dentro de un comercio. Solo en caso de persistir la infracción se procede a labrar un acta, y eventualmente a la remoción del vehículo mediante grúa.

Las acciones comenzaron en Recoleta, Balvanera (especialmente en la zona de Once) y Palermo, y se prevé su extensión a otros barrios como Caballito, Núñez, Belgrano y Colegiales.

Aunque el despliegue incluye sanciones, desde el Ministerio de Infraestructura remarcan que el objetivo central no es punitivo. La apuesta oficial es modificar un hábito que, más allá de la infracción en sí, se convirtió en un factor cotidiano de congestión, desorden y riesgo en el tránsito porteño.

Desde esta redacción nos preguntamos cual es la alternativa válida para casos como las escuelas donde es inevitable la formacion de doble fila?

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