Hay platos que trascienden su lugar de origen y terminan convirtiéndose en parte de la mesa cotidiana de otras ciudades. La paella es uno de ellos. Este domingo 20 de septiembre, Buenos Aires le dedicará una jornada especial, con restaurantes, bodegones y cantinas españolas de distintos barrios que ofrecerán promociones y descuentos.
La iniciativa por el Día Mundial de la Paella es impulsada por el Ministerio de Desarrollo Económico porteño, a través de BA Capital Gastronómica, junto con la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC). Los locales que participen estarán reunidos en un mapa digital, donde se podrán consultar las propuestas disponibles durante la jornada. De esta manera, quienes tengan ganas de comer paella podrán elegir entre distintas alternativas según el barrio y la promoción ofrecida.
Aunque hoy es un clásico de los restaurantes españoles y de muchas mesas porteñas, la historia de la paella comenzó bastante lejos de Buenos Aires. Su origen se encuentra en las zonas rurales de Valencia, donde era preparada como una comida comunitaria. Con el tiempo, el plato atravesó fronteras y llegó a la Argentina de la mano de las corrientes inmigratorias españolas.
Su nombre también tiene una explicación sencilla. “Paella” deriva del valenciano y hace referencia a la sartén ancha y baja utilizada tradicionalmente para cocinarla. En Buenos Aires, la receta fue incorporándose a la gastronomía local y adquirió sus propias variantes. El resultado es un plato que conserva su raíz española, pero que también forma parte de esa mezcla de tradiciones que caracteriza a la cocina porteña.
La propuesta del domingo tendrá además un componente digital. En los restaurantes adheridos habrá un código QR que permitirá acceder a una experiencia especialmente desarrollada para la jornada. Desde allí se podrá consultar el mapa de establecimientos participantes y conocer las distintas promociones. También habrá juegos interactivos relacionados con la paella.
La idea es que la celebración no quede concentrada en un único punto de la Ciudad, sino que se distribuya entre distintos barrios y propuestas gastronómicas. Para los amantes de este plato, será una oportunidad para recorrer la Ciudad en busca de una paella tradicional, probar una versión diferente o simplemente sentarse a compartir una comida que nació como una preparación comunitaria y que, muchos años después, mantiene justamente ese espíritu de encuentro.

