Qué establece el régimen porteño, cuándo vuelve a comenzar el plazo y qué puede hacer el conductor
Las multas de tránsito acumuladas generan una duda frecuente entre los conductores porteños: ¿en algún momento prescriben? En la Ciudad de Buenos Aires, la respuesta es sí, aunque el plazo depende de la situación de cada infracción y no alcanza con que hayan pasado varios años para que la deuda desaparezca.
El régimen está establecido por la Ley 451, que fija en cinco años el plazo general de prescripción de la acción por una infracción de tránsito. En principio, el período comienza a contarse desde la fecha en que se cometió la falta.
Sin embargo, el plazo puede modificarse por distintas circunstancias. Una de ellas es la notificación fehaciente al conductor, a partir de la cual puede comenzar un nuevo período de prescripción. Por eso, para determinar si una multa efectivamente prescribió no alcanza con mirar solamente el año en que fue cometida: también hay que revisar las notificaciones y las actuaciones posteriores.
La situación es diferente cuando existe una resolución firme del Controlador de Faltas. En ese caso, la sanción tiene un plazo de prescripción de dos años. Ese plazo, sin embargo, también puede interrumpirse si el Gobierno porteño inicia una demanda judicial para reclamar el pago de la deuda. Por eso, una infracción antigua no necesariamente significa una infracción prescripta.
¿La multa desaparece automáticamente?
No. El cumplimiento del plazo legal no implica que la infracción sea eliminada automáticamente de los registros administrativos. Cuando un conductor considera que una multa ya prescribió, puede solicitar que se declare la prescripción ante el organismo correspondiente. Para hacerlo, resulta fundamental comprobar la fecha de la infracción, las notificaciones recibidas y cualquier actuación administrativa o judicial posterior.
Además, mantener infracciones impagas puede generar inconvenientes para determinados trámites vinculados con la licencia de conducir y otras gestiones relacionadas con el vehículo. La Ciudad dispone de un servicio oficial para consultar las infracciones registradas y conocer la situación de cada conductor.
En definitiva, una multa vieja no desaparece simplemente por el paso del tiempo. La prescripción existe, pero debe analizarse en función de las fechas y actuaciones que tuvo cada infracción.



